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Entradas

Estimada Sra. María de Lourdes Santiago:

Usted es la portavoz de la independencia puertorriqueña. Según usted misma. No le escribo para ofenderla, pero cuanto usted sabe, conoce, recorre o percibe, es exactamente lo mismo que una persona educada como yo, como mi esposa, como mi hermano, recorren. Todos ellos, acaso, le dieron a usted sendos votos. Yo no. Yo voté por otra mujer igual de libre, igual de trabajadora, igual de comprometida, igual (o más) valiente, a la que usted miró tan, pero tan y tan y tan mal en esos televisivos debates en los que -al fin- se proyectó alguna cámara sobre alguien que no utilizó los fondos electorales por los que usted, Licenciada, tanto se inclina.  No hay marcha atrás: la cantidad de votos que usted necesita para alcanzar a mi candidata (puesto que de los votos para liberar al país ya ni se diga) se va a multiplicar una vez se calibre, pondere o justiprecie el gran error nacional que hemos cometido (por lo bajo ) al habernos decantado por Ricardo, Ricky, Riquito, Roselló. Este ...

Ramonita Lorenzo, In memoriam

Te fuiste sin avisarme, Mona, y esto no sé si te lo voy a perdonar tan fácilmente. A pesar de lo mucho que te debo, a saber: años y años de comida y alojo; una hermana, dos hermanos, tres sobrinos; un recuerdo iluminado por la tranquilidad; una estela de confianza. Tú tan pausada, Mona, y te fuiste a toda prisa. ¿Por qué? ¿Para castigarme por qué cosa? Si tú sabes que yo te pensaba pagar poco a poco, o mejor: bloque a bloque, las 6 casas en las que me acogiste cuando yo era joven, cuando estuve alegre, cuando me embriagué de vino, cuando estuve triste o fatigado. ¿De dónde te salió tanta prisa? Yo te voy a alcanzar algún día, y tal vez entonces, seguramente entonces, te perdone. Hoy me siento abandonado. ¡Quién lo diría! Una mujer tan bondadosa y tratando tan fulminantemente a uno de sus hijos adoptivos. Yo otra cosa tuya no soy, querida Mona, aunque tengo una madre también buena, que se sorprende como yo, y con lágrimas asume tu pronta partida. Gracias por esta ex...

Quiero aprender a sonreír

Si trabajo mucho y gano poco, quiero aprender a sonreír. Si hoy es lunes, también. Si me encanta caminar (con el sentido íntegro que tiene la palabra “encantar”: deleitarse mezclando vida e irrealidad), pero de todos modos, no me queda más remedio que utilizar el tren, pues entonces, ciertamente debo aprender a sonreír. Yo lo sospechaba: sonreír era parte de esa salud emocional que nos nutre también la corriente sanguínea de nuestras vidas. Juan Carlos Torres demuestra, con sencilla exquisitez, con libertad humilde y con su corazón tranquilo, pero abierto, que no solo hace falta reír, sino ser libre, en el sentido en que más se compromete esa transparente libertad.             No como artista gráfico, sino como cantante cotidiano aparece ante nosotros esta vez. Con la voz menos dura que Andrea Bocelli, pero mucho más pura que la mía. ¿Por qué en inglés? ¿Por qué, nada menos, que “Three Little Birds”, que era lo que yo cantaba...

Agua

Llévate las flores y el bosque. Déjame seco al partir, mujer del viento. No quiero el agua sin ti, sediento de tu rayo. Mi sombra compañera se disipa.

El gringo independentista

Durante los últimos 10 años he enseñado español, mi lengua natural, en una universidad privada de la capital. Siempre que he contrastado mi idioma con el de los estadounidenses, esos nuestros vecinos distantes y administradores inmediatos, he percibido en los estudiantes los mismos miedos que el interlocutor percibe cuando se habla de temas verdaderamente tabú, como la pedofilia. Un pudor temeroso de mencionar ciertas palabras y nombrar ciertos referentes. Una autoimpuesta prohibición a no cruzar la frontera de los vocablos y decir, sin mucha práctica, términos como “patriot”, “americans” y “states”.   Nadie en Puerto Rico domina el inglés, de la clase media hacia abajo (o, si se quiere, hacia el lado). Nadie, por tanto, comprende a cabalidad ciertos temas. Y así, nos pasamos la vida (yo también desde este lado) nombrando cosas que ni tenemos, ni entendemos, como: “money”, “profit” y “statehood”. Es decir: “chavos”, “beneficios” y “estadidad”. Los que comprenden esos términos, p...

Verano

Una semana después, me enfermé.

Bucólica

Se supone que ordene y afirme: Mira: eso es una montaña. Lo que tiene debajo es un acuífero. En su lado derecho tiene sembrado un plantío de caobas. En su punta sellada no hay vestigios de volcán. Por lo que podemos afirmar que no fuma. Pero debo confesarme primero: Estoy tan solo en este mundo subacuático y seco, que quiero copular con la montaña. Sufro al ser poeta. Incomprendido por los ríos y las iguanas. Obligado a caminar entre humanos. ¡Precisamente yo, que siempre he querido graznar! Las palabras contaminan como petróleo. ¡Ya no valen lo que hacía apenas diez mil años! La única que guardo, astroblema , quema como viento solar.