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Carta abierta a Carmen Dolores Hernández

Señora:

Saludos. Anoche estuve participando en el "Tercer campeonato mundial de cuento oral". No vi chinos, ni africanos, pero bueno. Tampoco nadie narró el cuento, sino que todos lo leyeron, pero bueno.

De hecho, ¿por qué le escribo a usted, y no al organizador del Certamen? Porque usted lo sabe todo sobre gustos literarios, según lo evidencia su buena presencia en los medios, en los pocos medios que le dan espacio a la literaura.

Le confieso que, adem
ás de "mundial", esperaba que el certamen fuera de cuento "breve"; aunque claro, ¿qué es un cuento breve? Usted sabe que yo expuse frente a todos, mi versión de lo que es un cuento breve: un cuento de una línea, que muestre el ingenio del autor, en una forma clara y concisa. Si es que está leyendo esta carta desde Hoja-labra, se dará cuenta de que eso siempre ha perseguido mi blog.

No le reprocho que haya premiado a quien premi
ó (junto a sus 2 compañeros, no tan conocidos por "la gente"), sino, FRANCAMENTE, que no haya mencionado mi cuento: el más breve, el más atrevido.

Tengo la impresión de que usted realmente custodia nuestra letras nacionales: gracias a usted, nunca pasa nada nuevo, ya que lo que usted señala como tal, es un nuevo permanecer en lo mismo. ¿Qué le voy a decir a mis ansias de experimento, de innovación? ¿Cómo puedo escribir privilegiando los criterios que usted privilegia, sin volverme un escritor netamente comercial?

No espero tanto como su respuesta a estas preguntas, pero si lo hace,
¿podría contestármelas en una sola oración, y que la misma no utilice la letra "a"?

Con mucho y sincero respeto,
Jorge Luis Rodríguez Ruiz

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