Ir al contenido principal

El trabajo de los genios
















Rei Ortiz domina la programación en computadoras desde que estaba en noveno grado. Gracias a esto, no trabaja para nadie, sino para si mismo, pues son los otros los que recurren a el para pedirle que les diseñe programas y les oriente. Desde entonces, Rei ha combinado los circuitos con la música y es, hoy por hoy, uno de los jóvenes compositores puertorriqueños de mayor éxito, habiendo conseguido a su corta edad (comparada con la mía) el honor de grabar con nuestra voz nacional, Danny Rivera, un disco navideño de composiciones netamente suyas. También con Danny ha tocado en varias tarimas de la República Dominicana y de nuestra Isla; pero actualmente esta enfocado en su propio desempeño como solista, pues, ademas de su talento como guitarrista y compositor, posee una armoniosa voz que le asegura desde ya, mas de un éxito en el difícil terreno de la radio. Mientras llega ese próximo día, podemos regodearnos con su música, escuchándola directamente de su portal electrónico: www.reiortiz.com/

Comentarios

Entradas populares de este blog

Sempiternus

Fui a la playa a contemplar la arena: semillas de aquella piedra con la que tallé tu nombre, Carmen Haddys. Antes de la forja y la ponderación de la perla. Antes de la domesticación de los océanos. Fui a buscarte, mi amor, porque estás hecha de mar y transparencia.

Aclaraciones

Aclárese al nieto amado : ¿Qué quiero decirte, Baolín, cuando afirmo que te pertenezco?  Tu abuela testó en favor del puro amor, y ahora tienes -ya posees, míralo aquí-   a este gritón  que te quiso desde que naciste  y que ahora siembra flores en Maunabo, sobre una tierra fértil que te quiere regalar algún día, si es que le va bien y conserva alguno de los superpoderes que ella le infundía sin decírselo. Aclárese a la nieta luminosa: ¿A qué me refiero, doctora, cuando te miro a los ojos y te afirmo convencido que soy tuyo? Acorde a la ley del amor, tu abuela testó en favor de toda su progenie, y ahora tienes -ya posees, míralo aquí- a este paciente hipertenso, que hace ya un año no se enferma, porque hace un año que no bebe, y que sueña desde ya con que algún día puedas venir a ver las flores tuyas, en la tierra tuya donde él siembra. Aclárese a Isabel, hija egregia: ¿Cómo es posible, joven madre, que este hombre, tan seria y naturalmente, asegure ante la gente que ...

Despedida

Déjame seco al partir.  No quiero el bosque sin ti, mujer del agua. A mí,  que dormí en cuna de miedo  hasta encontrarte. Tu sonrisa fue mi trueno bondadoso. Tu melena mi viento. Seco, sin aliento, entre la sal y el tiento.