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Espanto circular
Serie "La sangre susodicha. Cuentos de horror."


En 1999, el albañil australiano Wally Briner (gaveta del cuarto asesino), fue acusado, encontrado culpable y sentenciado por actos lascivos contra Daina Pepez, entonces de .5^ años, y ahora mejor conocida como Da.

Su comisión le arruinó las posibilidades de alegría.

No obstante, doce años más tarde, en el invierno de 2011, el autor de Media Luna fue exonerado de sus cargos. Antes del frio, Da había renunciado a la vida, corroyéndose las venas de ambos brazos con ácido nítrico (hedor). Y dejando entre los panties una nota, confesó: “Creo que sé por qué habría de negarlo.”

En medio de estas incómodas informaciones, Jorge tuvo una suerte de nostalgia: supo que podía haber llorado para siempre. Una especie de dolor marino, geológico o ancestral. Y a la vez, de una belleza casi imposible de asimilar. Como es dificil sobrellevar tal estado, J o r g e s e d i ó...

Un mes más tarde, la cantante Ku eMe también arruinó sus venas con ácido nítrico. Acido que además amargó su duelo. Sobre todo porque no se pudo abrir la tapa del féretro (brújula).

Antes de inhumarla, los detectives hallaron tatuada a su espalda una línea que condujo a una afirmación terrible. Curiosa. Su amante la leyó varias veces, y luego compuso una especie de éxito rotundo (oro manchado) cuya primera línea afirmaba que: Todos nos jodimos la vida. La vida, rojo lago circular.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Ese primer comentario -que ahora aparece suprimido- tiene la carga necesaria para un cuento de horror. ¡Qué fuerte! ¿Fue a propósito?
Jorge Luis Rodriguez Ruiz: ha dicho que…
Solo dire que me he buscado un lio con este cuento, que ya, menos mal, paso. El cuento esta editado.

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