Ir al contenido principal

Las alfombras

Yo tuve un amigo. Le decia Max Bueno, aunque todos lo llamaban licenciado Uriel. Fuimos amigos paulatinamente, de ruta hacia la hermandad, hasta el dia nefasto en que me confeso su enorme aficion por las alfombras. Max no queria venderlas ni catalogarlas, sino simplemente almacenarlas en su casa de tablas y cinc. Por entonces, yo temia al contagio de las ideas y opte, traicioneramente, por abandonarlo.

Tiempo despues, de vuelta a la tierra de mi origen, pude preguntarme nuevamente por Max Bueno. Que seria de el y de su vida? Me acerque a su casa para verlo. Pero temiendo un mal trato de su parte, trato que sin duda yo merecia, solo quise asomarme por la ventana, a ver si alguien dentro habia que aun vivia. Y en efecto, si, alguien habia. Una extrana mujer que a solas se sonreia, mientras, con un grueso hilo, remendaba un tapiz, un viejo tapiz que entre sus manos se le deshacia...

Comentarios

Jorge Luis Rodriguez Ruiz: ha dicho que…
Nadie quiere comentarlo!!!! Si les parece raro, amigos, tal vez sea por la fuente de inspiracion: los cuentos clasicos medio-orientales.
En Ciudad Seva hay una muestra genial.......

Entradas populares de este blog

Sempiternus

Fui a la playa a contemplar la arena: semillas de aquella piedra con la que tallé tu nombre, Carmen Haddys. Antes de la forja y la ponderación de la perla. Antes de la domesticación de los océanos. Fui a buscarte, mi amor, porque estás hecha de mar y transparencia.

Aclaraciones

Aclárese al nieto amado : ¿Qué quiero decirte, Baolín, cuando afirmo que te pertenezco?  Tu abuela testó en favor del puro amor, y ahora tienes -ya posees, míralo aquí-   a este gritón  que te quiso desde que naciste  y que ahora siembra flores en Maunabo, sobre una tierra fértil que te quiere regalar algún día, si es que le va bien y conserva alguno de los superpoderes que ella le infundía sin decírselo. Aclárese a la nieta luminosa: ¿A qué me refiero, doctora, cuando te miro a los ojos y te afirmo convencido que soy tuyo? Acorde a la ley del amor, tu abuela testó en favor de toda su progenie, y ahora tienes -ya posees, míralo aquí- a este paciente hipertenso, que hace ya un año no se enferma, porque hace un año que no bebe, y que sueña desde ya con que algún día puedas venir a ver las flores tuyas, en la tierra tuya donde él siembra. Aclárese a Isabel, hija egregia: ¿Cómo es posible, joven madre, que este hombre, tan seria y naturalmente, asegure ante la gente que ...

Despedida

Déjame seco al partir.  No quiero el bosque sin ti, mujer del agua. A mí,  que dormí en cuna de miedo  hasta encontrarte. Tu sonrisa fue mi trueno bondadoso. Tu melena mi viento. Seco, sin aliento, entre la sal y el tiento.