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Esto dice Amor:

1.
Todos aman tu interior,
aunque vivan fuera.

2.
Los niños son yo: Amor.
Yo soy los niños: Amor.

3.
Silencio también soy yo, que no estoy hecho de tiempo.
Pero este silencio no es Muerte,
a quien no amo,
aunque estoy "hecho de" y soy Amor.

Comentarios

Javier ha dicho que…
Usted es un verdadero filosofo se vive lo que escribe me gusta encontrar lecturas así son de mi interés personal siga así y va a ver como muchas personas como yo entraran a visitar.
Jorge Luis Rodriguez Ruiz: ha dicho que…
Javier: este es en realidad el halago más dulce que han recibido mis escritos. Tanto más dulce cuanto más inesperado (…) Te confieso que eso de “filósofo” me sorprende, pero bueno, yo supongo que en el fondo la escritura es una reflexión apasionada sobre “algo”. Lo que pasa es que tú como lector también participas de ese acto, y a fin de cuentas seríamos 2 y no 1 los filósofos aquí presentes: el que plantea la reflexión (este, su servidor) y el que la recibe y sopesa (tú, el “querido lector”). Att. El pensador halagado

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Sempiternus

Fui a la playa a contemplar la arena: semillas de aquella piedra con la que tallé tu nombre, Carmen Haddys. Antes de la forja y la ponderación de la perla. Antes de la domesticación de los océanos. Fui a buscarte, mi amor, porque estás hecha de mar y transparencia.

Despedida

Déjame seco al partir.  No quiero el bosque sin ti, mujer del agua. A mí,  que dormí en cuna de miedo  hasta encontrarte. Tu sonrisa fue mi trueno bondadoso. Tu melena mi viento. Seco, sin aliento, entre la sal y el tiento. 

Aclaraciones

Aclárese al nieto amado : ¿Qué quiero decirte, Baolín, cuando afirmo que te pertenezco?  Tu abuela testó en favor del puro amor, y ahora tienes -ya posees, míralo aquí-   a este gritón  que te quiso desde que naciste  y que ahora siembra flores en Maunabo, sobre una tierra fértil que te quiere regalar algún día, si es que le va bien y conserva alguno de los superpoderes que ella le infundía sin decírselo. Aclárese a la nieta luminosa: ¿Qué quiero decir, doctora, cuando te miro a los ojos y te afirmo convencido que soy tuyo? Acorde a la ley del amor, tu abuela testó en favor de toda su progenie, y ahora tienes -ya posees, míralo aquí- a este paciente hipertenso, que hace ya un año no se enferma, porque hace un año que no bebe, y que sueña desde ya con que algún día puedas venir a ver las flores tuyas, en la tierra tuya donde él siembra. Aclárese a Isabel, hija egregia: ¿Cómo es posible, joven madre, que este hombre, tan seria y tan naturalmente, asegure ante la gente ...