Ir al contenido principal

Un tal diciembre

Server not found
Un mes tal de fiesta. Treinta días de celebraciones tales, muchas de ellas, imposibles de definir. Hay celebraciones imposibles de definir, como beber solo, recibir una visita en la cárcel o faltar al trabajo por haber estado ------------ la noche antes, que es lo que me ha acabado de pasar a mí, que he ido de la suerte de los astros a la propia…

El otro secreto
Yo no he leído El Secreto, de Rohnda Byrne. Pero sé que allí se dice que cuando uno le pierde el afecto a un trabajo, el “ambiente laboral”, como si fuese una persona, se entera al acto y se enoja y va donde la jefa y le dice que uno está como cambiado, más lento, sin ganas, etcétera, etcétera, hasta que terminan por botarlo a uno por culpa de esas sillas y mesas y pasillos que le confesaron todo al supervisor…

La pareja
Más o menos pasa lo mismo con la pareja, solo que la pareja no se encona tan pronto y puede soportar muchas cosas. No es como los escritorios de oficina: duros y tercos, secos y resentidos.

Navidades en su punto
Pero bueno, todo ya es festividad y alegría de vivir. La gente está alegre más que nunca, por lo que no conviene preguntar... En todo caso, prometer. Así que aquí va mi promesa: la próxima entrada será sobre Doña Alegría y su prima, la majestuosa Felicidad. A su salud!!!

Comentarios

Entradas populares de este blog

Sempiternus

Fui a la playa a contemplar la arena: semillas de aquella piedra con la que tallé tu nombre, Carmen Haddys. Antes de la forja y la ponderación de la perla. Antes de la domesticación de los océanos. Fui a buscarte, mi amor, porque estás hecha de mar y transparencia.

Aclaraciones

Aclárese al nieto amado : ¿Qué quiero decirte, Baolín, cuando afirmo que te pertenezco?  Tu abuela testó en favor del puro amor, y ahora tienes -ya posees, míralo aquí-   a este gritón  que te quiso desde que naciste  y que ahora siembra flores en Maunabo, sobre una tierra fértil que te quiere regalar algún día, si es que le va bien y conserva alguno de los superpoderes que ella le infundía sin decírselo. Aclárese a la nieta luminosa: ¿A qué me refiero, doctora, cuando te miro a los ojos y te afirmo convencido que soy tuyo? Acorde a la ley del amor, tu abuela testó en favor de toda su progenie, y ahora tienes -ya posees, míralo aquí- a este paciente hipertenso, que hace ya un año no se enferma, porque hace un año que no bebe, y que sueña desde ya con que algún día puedas venir a ver las flores tuyas, en la tierra tuya donde él siembra. Aclárese a Isabel, hija egregia: ¿Cómo es posible, joven madre, que este hombre, tan seria y naturalmente, asegure ante la gente que ...

Despedida

Déjame seco al partir.  No quiero el bosque sin ti, mujer del agua. A mí,  que dormí en cuna de miedo  hasta encontrarte. Tu sonrisa fue mi trueno bondadoso. Tu melena mi viento. Seco, sin aliento, entre la sal y el tiento.