Ir al contenido principal

Las siete diferencias, "Antes y después de un bocado" o "Jueguitos de cereal Parte I"



1. Por alguna razón nebulesca, uno de los miradores está a oscuras.
2. La troca se va y aparece el anuncio.
3. También llega la gente.
4. Eso de espaldas al grupo no es un micrófono surgido de la nada, sino una niña que está jugando con el mar.
5. (El balcón es el mismo. Y digo, no es por nada pero, vaya vista para ser la de un balcón.)
6. También llegan los carros que, como vemos, no molestan al paisaje.
7. Uno de los cables, por algún luminesco motivo, es el que en la segunda foto ya no está.

Comentarios

Jorge Luis Rodriguez Ruiz: ha dicho que…
Se trata en verdad de la vista imponente y estropeada por la cortina, desde el restaurante El Cuco, en la Villa Pesquera de Maunabo. (Servicio publico, cortesía de Hoja-labra...)

Entradas populares de este blog

Sempiternus

Fui a la playa a contemplar la arena: semillas de aquella piedra con la que tallé tu nombre, Carmen Haddys. Antes de la forja y la ponderación de la perla. Antes de la domesticación de los océanos. Fui a buscarte, mi amor, porque estás hecha de mar y transparencia.

Aclaraciones

Aclárese al nieto amado : ¿Qué quiero decirte, Baolín, cuando afirmo que te pertenezco?  Tu abuela testó en favor del puro amor, y ahora tienes -ya posees, míralo aquí-   a este gritón  que te quiso desde que naciste  y que ahora siembra flores en Maunabo, sobre una tierra fértil que te quiere regalar algún día, si es que le va bien y conserva alguno de los superpoderes que ella le infundía sin decírselo. Aclárese a la nieta luminosa: ¿A qué me refiero, doctora, cuando te miro a los ojos y te afirmo convencido que soy tuyo? Acorde a la ley del amor, tu abuela testó en favor de toda su progenie, y ahora tienes -ya posees, míralo aquí- a este paciente hipertenso, que hace ya un año no se enferma, porque hace un año que no bebe, y que sueña desde ya con que algún día puedas venir a ver las flores tuyas, en la tierra tuya donde él siembra. Aclárese a Isabel, hija egregia: ¿Cómo es posible, joven madre, que este hombre, tan seria y naturalmente, asegure ante la gente que ...

Despedida

Déjame seco al partir.  No quiero el bosque sin ti, mujer del agua. A mí,  que dormí en cuna de miedo  hasta encontrarte. Tu sonrisa fue mi trueno bondadoso. Tu melena mi viento. Seco, sin aliento, entre la sal y el tiento.