Ir al contenido principal

Allá

Mi madre confesó: vino a esta isla a parir, así fuera en la arena, y a alimentar sus hijos, así fuera con pulpa de palma. La pulpa de palma no existe. Mi madre, en cambio, confesó ante mis oídos aturdidos: así fueran cocos, con gusto los comeríamos. No quería que nos criáramos allá.

Comentarios