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Elecciones
Vamos a revolucionar la política. Todos en fila india.

Político
“Cuatro años en la libre comunidad es mucho tiempo.”

Amor
Tu cuerpo está dormido sobre tu alma.

Maestro
En el patio corríamos desnudos. Tú leías nuestros ensayos sobre la desnudez.

Estudiante
El mundo, que comienza con la hoja puntiaguda que se acerca con el viento a mi ventana, no va a saber que lo pienso.

Trabajo
“Mundo, ¿dónde andas? ¿Qué no ves que aquí me tienes?”

Dios #1
“Hombre, ¿dónde andas? Bueno, qué importa.”

Dios #2
“Alguien que le dé un millón de dólares a Jorge. A ver. A que nadie me dice en qué los va a desperdiciar.”

Mea culpa
“Padre, he imaginado a María desnuda. No me perdonaré, por lo que me resta de vida.”

Cierto
Dios no existe. Lo que hay es materia oscura. No sé lo que es. Nadie lo sabe.

No es mi culpa
Hay tanta materia oscura, que no se ve bien a Dios.

Otra greguería
“Etcétera: Esa larga palabrotota que no deja acabar las cosas.”

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Sempiternus

Fui a la playa a contemplar la arena: semillas de aquella piedra con la que tallé tu nombre, Carmen Haddys. Antes de la forja y la ponderación de la perla. Antes de la domesticación de los océanos. Fui a buscarte, mi amor, porque estás hecha de mar y transparencia.

Aclaraciones

Aclárese al nieto amado : ¿Qué quiero decirte, Baolín, cuando afirmo que te pertenezco?  Tu abuela testó en favor del puro amor, y ahora tienes -ya posees, míralo aquí-   a este gritón  que te quiso desde que naciste  y que ahora siembra flores en Maunabo, sobre una tierra fértil que te quiere regalar algún día, si es que le va bien y conserva alguno de los superpoderes que ella le infundía sin decírselo. Aclárese a la nieta luminosa: ¿A qué me refiero, doctora, cuando te miro a los ojos y te afirmo convencido que soy tuyo? Acorde a la ley del amor, tu abuela testó en favor de toda su progenie, y ahora tienes -ya posees, míralo aquí- a este paciente hipertenso, que hace ya un año no se enferma, porque hace un año que no bebe, y que sueña desde ya con que algún día puedas venir a ver las flores tuyas, en la tierra tuya donde él siembra. Aclárese a Isabel, hija egregia: ¿Cómo es posible, joven madre, que este hombre, tan seria y naturalmente, asegure ante la gente que ...

Despedida

Déjame seco al partir.  No quiero el bosque sin ti, mujer del agua. A mí,  que dormí en cuna de miedo  hasta encontrarte. Tu sonrisa fue mi trueno bondadoso. Tu melena mi viento. Seco, sin aliento, entre la sal y el tiento.