Ir al contenido principal

Reenvios

Nadie se escapa a los forwards. Ahora en navidad, llegan a raudal mensajes como este: "Que el espiritu navideno ilumine nuestros corazones" o "Que este proximo anyo sea de dicha y prosperidad para ti y tus seres queridos." Gracias a mi excepcional dominio de la ironia, he llegado incluso a sospechar que quienes tales huesos nos envian, en verdad nos desean lo contrario. "Que el esfuerzo cosechado a lo largo de estos arduos doce meses comience a dar sus frutos a partir de este nuevo anyo que comienza a alborear". Que la necesidad de mostrarse cursi no sea mas grande que la mia. Que lo que tenga que decirte salga por debajo de esta oraciones que alquile.

Si te conociera, te enviaria un mensaje que te inmovilizaria con mi excepcional dominio de la ironia. Ahora, voy a clasificar las postales:

Categoria #1: Las inautenticas, que las vimos.

Categoria #2: Las propias.

Feliz anyo nuevo, lector. Y que no te envien mas reenvios.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Sempiternus

Fui a la playa a contemplar la arena: semillas de aquella piedra con la que tallé tu nombre, Carmen Haddys. Antes de la forja y la ponderación de la perla. Antes de la domesticación de los océanos. Fui a buscarte, mi amor, porque estás hecha de mar y transparencia.

Aclaraciones

Aclárese al nieto amado : ¿Qué quiero decirte, Baolín, cuando afirmo que te pertenezco?  Tu abuela testó en favor del puro amor, y ahora tienes -ya posees, míralo aquí-   a este gritón  que te quiso desde que naciste  y que ahora siembra flores en Maunabo, sobre una tierra fértil que te quiere regalar algún día, si es que le va bien y conserva alguno de los superpoderes que ella le infundía sin decírselo. Aclárese a la nieta luminosa: ¿A qué me refiero, doctora, cuando te miro a los ojos y te afirmo convencido que soy tuyo? Acorde a la ley del amor, tu abuela testó en favor de toda su progenie, y ahora tienes -ya posees, míralo aquí- a este paciente hipertenso, que hace ya un año no se enferma, porque hace un año que no bebe, y que sueña desde ya con que algún día puedas venir a ver las flores tuyas, en la tierra tuya donde él siembra. Aclárese a Isabel, hija egregia: ¿Cómo es posible, joven madre, que este hombre, tan seria y naturalmente, asegure ante la gente que ...

Despedida

Déjame seco al partir.  No quiero el bosque sin ti, mujer del agua. A mí,  que dormí en cuna de miedo  hasta encontrarte. Tu sonrisa fue mi trueno bondadoso. Tu melena mi viento. Seco, sin aliento, entre la sal y el tiento.