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Siete castigos para el escritor.

Que son, en verdad, siete aplausos para mi buenagente.

* La incomprensión. Nada de lo que escribe el autor se parece a nada más. Por lo tanto, es desdeñable. (Felisberto Hernández et. al.)

** La fama antes de tiempo. “¿Quién soy yo que sin mover el vaso de lugar, todo lo digo?”

*** El turno. La espera. El turno que por supuesto es el olvido.

**** La rabia. Uno quiere más queelotro queyaes; muchas veces más queelotro queyatiene; más queelotro queyahizo; más queelotro queyallegó. Este castigo es también un vicio, un defecto letal, un pecado.

***** La realidad. Quedar atrapado por el tiempo.

****** La locura. Cruzar una alberca con siete patitos enredados en el pelo, y que le llamen a uno loco.

*******La traición. Sobre todo, la traición de la patria. Que, aun asi, es preferible al olvido.

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