Ir al contenido principal

Finalmente!!





Ha pasado mucho tiempo desde la última vez:

1. Murió Galeano.
2. Me llamaron de la Golden Key.
3. Escribí una página más. 


Todo lo demás sigue en orden, tal y como siempre ha ocurrido. Me sorprenden, sin embargo, aquellos que sabiendo que pueden conocer sobre las cosas, acogen el equívoco capricho de no hacerlo. 

Necedad en la que también yo había incurrido en múltiples ocasiones y que hoy, gracias al tiempo que pasa y no te espera, he decidido rechazar con vehemencia.

Hojalabra: vibra feliz en la palabra.

Comentarios

Jorge Luis Rodriguez Ruiz: ha dicho que…
La muchacha de espejuelos es la actriz Eyra Aguero Joubert, de WAPA TV...

Entradas populares de este blog

Sempiternus

Fui a la playa a contemplar la arena: semillas de aquella piedra con la que tallé tu nombre, Carmen Haddys. Antes de la forja y la ponderación de la perla. Antes de la domesticación de los océanos. Fui a buscarte, mi amor, porque estás hecha de mar y transparencia.

Aclaraciones

Aclárese al nieto amado : ¿Qué quiero decirte, Baolín, cuando afirmo que te pertenezco?  Tu abuela testó en favor del puro amor, y ahora tienes -ya posees, míralo aquí-   a este gritón  que te quiso desde que naciste  y que ahora siembra flores en Maunabo, sobre una tierra fértil que te quiere regalar algún día, si es que le va bien y conserva alguno de los superpoderes que ella le infundía sin decírselo. Aclárese a la nieta luminosa: ¿A qué me refiero, doctora, cuando te miro a los ojos y te afirmo convencido que soy tuyo? Acorde a la ley del amor, tu abuela testó en favor de toda su progenie, y ahora tienes -ya posees, míralo aquí- a este paciente hipertenso, que hace ya un año no se enferma, porque hace un año que no bebe, y que sueña desde ya con que algún día puedas venir a ver las flores tuyas, en la tierra tuya donde él siembra. Aclárese a Isabel, hija egregia: ¿Cómo es posible, joven madre, que este hombre, tan seria y naturalmente, asegure ante la gente que ...

Despedida

Déjame seco al partir.  No quiero el bosque sin ti, mujer del agua. A mí,  que dormí en cuna de miedo  hasta encontrarte. Tu sonrisa fue mi trueno bondadoso. Tu melena mi viento. Seco, sin aliento, entre la sal y el tiento.