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Galeanas


Una señora fue arrollada anoche en la avenida Barbosa, frente a mi trabajo. No dijo una sola palabra mientras fue asistida y yo me preguntaba por qué.

Un niño de escuela intermedia se quiso tirar “al vacío” desde lo alto de un salón, también ayer. ¿No estaba ya dentro de él?

Por “disposición de ley” avalada por el secretario de recursos naturales (entre otros), el Corredor del Noreste ha dejado de ser una reserva natural. Cuando ganen los buenos hombres, los Centros de este, sur, norte y oeste dejarán de ser reservas comerciales.

En Costa Rica no hay ejército ni analfabetas. Su economía apunta y apuesta cada día más al ecoturismo. Los turistas están encantados. Y los locales también.

Se lee en El Príncipe que el monarca no debe sentir preocupación si una vez llegado al poder no logra cumplir con sus promesas. De hecho, en la lista de prioridades que le enumera al monarca, esa era una de las que menos preocupaban a Maquiavelo.

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Sempiternus

Fui a la playa a contemplar la arena: semillas de aquella piedra con la que tallé tu nombre, Carmen Haddys. Antes de la forja y la ponderación de la perla. Antes de la domesticación de los océanos. Fui a buscarte, mi amor, porque estás hecha de mar y transparencia.

Aclaraciones

Aclárese al nieto amado : ¿Qué quiero decirte, Baolín, cuando afirmo que te pertenezco?  Tu abuela testó en favor del puro amor, y ahora tienes -ya posees, míralo aquí-   a este gritón  que te quiso desde que naciste  y que ahora siembra flores en Maunabo, sobre una tierra fértil que te quiere regalar algún día, si es que le va bien y conserva alguno de los superpoderes que ella le infundía sin decírselo. Aclárese a la nieta luminosa: ¿A qué me refiero, doctora, cuando te miro a los ojos y te afirmo convencido que soy tuyo? Acorde a la ley del amor, tu abuela testó en favor de toda su progenie, y ahora tienes -ya posees, míralo aquí- a este paciente hipertenso, que hace ya un año no se enferma, porque hace un año que no bebe, y que sueña desde ya con que algún día puedas venir a ver las flores tuyas, en la tierra tuya donde él siembra. Aclárese a Isabel, hija egregia: ¿Cómo es posible, joven madre, que este hombre, tan seria y naturalmente, asegure ante la gente que ...

Despedida

Déjame seco al partir.  No quiero el bosque sin ti, mujer del agua. A mí,  que dormí en cuna de miedo  hasta encontrarte. Tu sonrisa fue mi trueno bondadoso. Tu melena mi viento. Seco, sin aliento, entre la sal y el tiento.