Ir al contenido principal

Juzgue el lector

Amigos, queridos lectores:

El sábado rompieron el cristal de mi Vitara y se llevaron el radio. Digo “rompieron” porque, aunque hubiese sido uno el criminal, vale por diez.

Me pregunto para qué lo hizo; es decir, si se ganó algún dinero con el radio, y en qué lo gastó. Me pregunto si ese criminal, de pequeño, les robaba la ropa interior a sus tías, y si su madre alguna vez le dijo “eres lo más lindo de esta vida”. Como gira este mundo, quién sabe si esté leyendo este blog.

Agravantes generales: el robo fue a la una y media de la tarde; ocurrió en una calle transitada; la pérdida del cristal no beneficiará a nadie; el crimen va a quedar impune.

Causas para que se haya cometido el de marras: yo me lo merezco; tenía que pasar; está la luna llena y es noviembre; ninguna de las anteriores.

Conclusiones particulares:
1. Si al tipo que me robó el radio este sábado lo criaron con esmero, y él fue un muchacho feliz y se esmeró, y aprendió a tener miedo cuando hacía falta tenerlo, y el sábado me rompió el cristal del carro porque sí, porque estaba despacio por la acera como quien dice, transitando tranquilo, y de pronto vio el cristal de mi carro y quiso abrirlo con total y repentina violencia… Si al tipo que voy diciendo le ocurrió eso, pues entonces estamos fundamentalmente jodidos, todos, en este país.
2. Si el tipo era realmente un criminal (y qué es eso?), ya son muchos.
3. Si yo me lo merecía (y quién se lo merece?) entonces solamente yo estoy vid supra.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Hola es Javier hace mucho que no pasaba por tu blog lamento lo de tu cristal pero como vez este país no mejora aunque también hay que pensar sobre la economía tal vez tenia hijos con hambre o tal vez era un adicto que necesitaba la "cura". Shit Happens

Entradas populares de este blog

Aclaraciones

Aclárese al nieto amado : ¿Qué quiero decirte, Baolín, cuando afirmo que te pertenezco?  Tu abuela testó en favor del puro amor, y ahora tienes -ya posees, míralo aquí-   a este gritón  que te quiso desde que naciste  y que ahora siembra flores en Maunabo, sobre una tierra fértil que te quiere regalar algún día, si es que le va bien y conserva alguno de los superpoderes que ella le infundía sin decírselo. Aclárese a la nieta luminosa: ¿A qué me refiero, doctora, cuando te miro a los ojos y te afirmo convencido que soy tuyo? Acorde a la ley del amor, tu abuela testó en favor de toda su progenie, y ahora tienes -ya posees, míralo aquí- a este paciente hipertenso, que hace ya un año no se enferma, porque hace un año que no bebe, y que sueña desde ya con que algún día puedas venir a ver las flores tuyas, en la tierra tuya donde él siembra. Aclárese a Isabel, hija egregia: ¿Cómo es posible, joven madre, que este hombre, tan seria y naturalmente, asegure ante la gente que ...

Despedida

Déjame seco al partir.  No quiero el bosque sin ti, mujer del agua. A mí,  que dormí en cuna de miedo  hasta encontrarte. Tu sonrisa fue mi trueno bondadoso. Tu melena mi viento. Seco, sin aliento, entre la sal y el tiento. 

Lourdes Torres Camacho, In memoriam

L.T.C., febrero 1954- abril 2010 Ha muerto Lourdes Torres Camacho. Muere como amiga, hija, mujer trabajadora. A los 56 años. Muere con pocas cosas valiosas, aunque más que suficientes para una humildad tan sobria como la suya. “Humildad sobria” digo, a pesar de que ella fue consumida por una rabia que podríamos catalogar de extraordinaria. “La rabia de días y flores”, como dice la canción famosa, a pesar de que ella no aspiraba ni a la explosión ni a la fama, ni al empujón ni al dinero, sino, mire usted qué sencillo, a la vida. Nadie quería vivir tanto como ella, que se moría con orgullo, resistiendo las ganas de insultar a la muerte de frente, con un grito de locura o un beso en el centro de la sangre, de repente. No tenía miedo. Como dije, solo rabiaba por vivir, pero se murió. Yo no pude despedirme de ella como quería, aunque creo que siempre le dejé saber que la respetaba. El martes, cuando estuve con ella a solas, en su habitación de hospital, supe también que era hermosa. Pienso...