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Esteban Rodríguez Brunet, poeta

 

Negro fui, soy y seré

 

¡Negro eres! me recuerdan las calles

Ciegas voces descubren lo que ya saben 

¡Negro soy! fuerte lo digo pa’ que escuches

Aceptarme… no entienden si sí o no deben.

 

¿Temes que rebote tu prejuicio en mi semblante?

Mírame bien, coronado de espirales, míralos de frente

Tan retorcidos como tu orgullo creciente

Pero siempre, mi negritud conservo ferviente.

 

Desde siglos vibra enérgica, al son de mi herencia

Con música, silencio efímero de todo yugo

¡Bomba! Baila y goza, es el ritmo de mi esencia

Aniquila mis penas, mis cadenas… el resonante verdugo.

 

Sin dudar en mi gente, mi fortaleza

Paseo sin vergüenza exhibiendo mi entereza

Mas conservo recuerdos, lecciones en carne viva

Esperando la injusticia nunca más reviva.

 

Amo portar el gen de la negrura

Sonreír mi rostro sin rastro de amargura

Honrar las hojas del gran árbol de ancestros

Cuyas memorias perduran hasta los tiempos nuestros.

 

 

La bestia de cristal

 

Bendita la mañana color durazno

Inaudible y sin olor, dulce al corazón

Enjuaga al valle con blanca humedad

Mas revela con dolor una morada estéril.

Resguardo de un dueño ordinario (pecador).

Y este, de un alma corrupta y enferma.

 

La noche previa zarpó sin brújula

Desde el ocaso surcó la ola festiva

Bocas sin fondo atoradas al esófago.

Piernas bailando cual peces en la red.

Presencia, ya natural, del elixir maloliente

Que desciende a la entraña y eleva al nervio.

Pasó ya lo pasado y despertó el pecador

Un frío adiós al sueño misericordioso

Que sedaba a su espíritu maltrecho

Descosió el párpado y allí la vio

Emanó de sí el horror cutáneo

Examinó temblando a la bestia.

 

Descubrió el hombre la impureza del ser

Una maldad desprovista de límites

Forzó el escape de Piedad y Escrutinio

El hombre atacó rabioso y constante

Desde su boca con aliento podrido

Inició el juicio: hombre contra bestia.

 

Primer argumento: el placer

El gusto desmedido por lo carnal

Era de fácil ignición ese animal

Encendió el fuego pasional y la quemó

Le hizo andar en brasa cruda, pie desnudo.

El hombre fue superior, no era lujurioso.

 

El segundo argumento: la ira

Estrujando el nervio reptiliano

Liberó una ira primigenia, salvaje.

La bestia ya no andaba en su sendero Se lo echó en cara, la humilló de nuevo

El hombre fue superior, no era iracundo.

Argumento tercero: la avaricia

La privó de propiedad y espíritu

Un golpe usual para la bestia

Estar vacía no era novedad Su misión era colmar el vacío

El hombre fue superior, no era avaro.

Quedaba el golpe final, la mano de la justicia

Con sensación casi divina congeló el puño

Lo estrelló profundo en el pecho impuro

Pero del hielo brotó la sangre caliente

Rasgaron al juez las esquirlas de culpa Y el hombre… vio el espejo roto.


     Esteban Rodríguez Brunet, joven Valedictorian de la clase graduanda Imperium, 2023, es un maunabeño orgulloso de sus raíces, cuyo interés actual es completar sus estudios universitarios, a fin de aportar con mayor contundencia a su país natal. Los poemas ahora presentados fueron sometidos a un certamen literario regional (área de Humacao), habiendo obtenido "Negro soy" el segundo lugar. Enhorabuena, el descubrimiento de este poeta!

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