Le escribo a mi Maestro, en Cuba:
“Maestro: ¿Pudo disfrutar de la música el domingo? Yo intenté identificarlo en el público, ¡pero era un millón de personas!”
Me contesta:
“Porque no viste el corazón. E.”
“Maestro: ¿Pudo disfrutar de la música el domingo? Yo intenté identificarlo en el público, ¡pero era un millón de personas!”
Me contesta:
“Porque no viste el corazón. E.”
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