Ir al contenido principal

Las noticias del día

1. Pierluisi radicó su proyecto de status y cumplió su asignación.
2. "Existe la posibilidad de que distintas sepas se unan y creen una peligrosa pandemia", aseguró un noticiero que no voy a menseisnar. "Esa pandemia sería un coctelito del componente porcino, el componente de humano y el componente de aves", confirmó el gran Dr. Halen.
3. Pero esa pandemia no importa. Porque de todos modos cancelaron a Club Sunshine.
4. Por último: a pesar de las polémicas, Alejandro Casona obtuvo los permisos para establecer una clínica de suicidios asistidos en la ruta #52 de San Juan a Ponce, a la altura del Cerro La Eutanasia. El comediante Raymond Arrieta, quien finalmente culminó su caminata de 6 días en pro de los pacientes de cáncer, estuvo descansando en la misma por 2 horas antes de completar su triunfal jornada llegando a San Juan.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Sempiternus

Fui a la playa a contemplar la arena: semillas de aquella piedra con la que tallé tu nombre, Carmen Haddys. Antes de la forja y la ponderación de la perla. Antes de la domesticación de los océanos. Fui a buscarte, mi amor, porque estás hecha de mar y transparencia.

La razon comprometida

David Rodriguez , filosofo, no usa drogas a pesar de que lleva un lustro viviendo en Nueva York. Ahí se doctora, haciendo una revaloracion de la epistemología (filosofía del conocimiento) desde una perspectiva del lenguaje. Digo, eso creo haber sacado en claro de nuestra ultima conversación...

Lourdes Torres Camacho, In memoriam

L.T.C., febrero 1954- abril 2010 Ha muerto Lourdes Torres Camacho. Muere como amiga, hija, mujer trabajadora. A los 56 años. Muere con pocas cosas valiosas, aunque más que suficientes para una humildad tan sobria como la suya. “Humildad sobria” digo, a pesar de que ella fue consumida por una rabia que podríamos catalogar de extraordinaria. “La rabia de días y flores”, como dice la canción famosa, a pesar de que ella no aspiraba ni a la explosión ni a la fama, ni al empujón ni al dinero, sino, mire usted qué sencillo, a la vida. Nadie quería vivir tanto como ella, que se moría con orgullo, resistiendo las ganas de insultar a la muerte de frente, con un grito de locura o un beso en el centro de la sangre, de repente. No tenía miedo. Como dije, solo rabiaba por vivir, pero se murió. Yo no pude despedirme de ella como quería, aunque creo que siempre le dejé saber que la respetaba. El martes, cuando estuve con ella a solas, en su habitación de hospital, supe también que era hermosa. Pienso...